oración

junio 30, 2019 Comentarios desactivados en oración

Dejando a un lado las inercias y los postureos, puede que el cristiano de hoy en día sea aquel que va en busca del templo perdido (la expresión es de Giovanni Vattimo). Sin embargo, lo perdido —lo que fue— persiste como ruina. Un cristiano quizá no pueda hacer más, aunque tampoco menos, que arrodillarse ante los escombros de Dios, permaneciendo, eso sí, a la espera de una resurrección inconcebible. Tan solo de ahí —del espíritu un Dios derrotado— nace su impulso a compartir el pan. Hoy en día como siempre.

pijolandia

junio 29, 2019 Comentarios desactivados en pijolandia

En la mesa de al lado, mientras me tomo un café, unos jóvenes hablan de sus temas. Básicamente, de fiesta en fiesta y tiro porque me toca. Siempre (o casi). Son los afortunados, chicos con suerte. Los estudios, lo de menos. Ya tienen la vida resuelta (o eso parece). Ninguna pregunta sobre el porqué o el para qué de tot plegat —ninguna interrogación sobre sí mismos que les saque de las aguas de Narciso. La única inquietud: si habrá suficiente alcohol en la próxima juerga (o suficientes tías buenas —o tíos— para enrollarse). Las del Canigó —una escuela del Opus— no cuentan (tal cual). Difícilmente, uno puede evitar la impresión de que son como animales que todavía no han sentido el aliento del depredador, de ese non plus ultra con el que, tarde o temprano, topamos. No es casual que los antiguos dijeran que la vida comienza con el memento mori. Antes, tan solo hay bolas de billar. Esto es, esclavos de su circunstancia.

resentidos

junio 28, 2019 Comentarios desactivados en resentidos

Como es sabido, Nietzsche defendió la idea de que los buenos sentimientos cristianos obedecían en última instancia a la envidía del inferior hacia el superior. La belleza y el poder del noble tenían que ser aparentes, pues de lo contrario difícilmente el inferior —el tarado, el esclavo— podría soportarse a sí mismo. Tu eres como nosotros. En el fondo cojeas del mismo pie. Sin embargo, también podríamos entender el ejercicio de la sospecha nietzscheana como un acto de venganza hacia el sacerdote. Tu me has juzgado durante siglos me has reprochado mi falta de fe. Pues que sepas que tu bondad —tu devoción, tu amor hacia los demás— no es más que una máscara con la que cubres tu impotencia. Es posible que Freud añadiera, la máscara con la que ocultas tu incapacidad para desprenderte de tu madre. Como si en el fondo estuviéramos ante una variante sofisticada del juego infantil del y tu más. En cualquier caso, es posible que Nietzsche confunda las condiciones de aparición con las de legitimación. Y es que, aun cuando sea cierto que quizá tengamos que subirnos a un árbol para poder ver el mar que hay detrás de un muro, si hay mar no es solo porque nos hayamos subido a ese árbol.

he visto cosas

junio 27, 2019 Comentarios desactivados en he visto cosas

Muchos de quienes resucitan —después de sufrir un colapso en el quirófano, por ejemplo— suelen contar que, mientras estaban muertos, sintieron como su alma se separa del cuerpo, e incluso algunos veían al personal sanitario intentando recuperarlo. También que se dirigían hacia una luz al final de un tunel en el que había alguien esperándoles. ¿Qué demuestra esta experiencia? En principio nada. ¿Hay efectivamente alguien esperándonos? ¿Hay luz (y tunel)? Quizá. Pero podría ser que estuviéramos ante una simple alucinación. Esta es, al fin y al cabo, la sospecha moderna: puede que nuestra experiencia de lo real no tenga nada que ver con lo real. Es posible que las apariencias solo tengan que ver con nosotros —que lo real como tal no se nos aparezca. Incluso si fuera cierto que hay alguien esperándonos más allá seguiríamos dentro del campo de lo que nos parece que es. Evidentemente, uno puede vivir la experiencia sin reflexionarla —sin preguntarse por su verdad. Y, así, creer que hay Dios —o alguien— porque lo han visto. Pero, como dijera Platón, una vida reflexionada —una vida que se examine a sí misma— posee más valor que una vida sin reflexionar. Esto es, juega en otra liga. Y la reflexión, tarde o temprano, termina concluyendo que si vamos en busca de la verdad es porque la verdad —lo que en verdad tiene lugar— siempre da un paso atrás donde se nos muestra sensiblemente. Ver es reducir el carácter absolutamente otro de lo real a nuestros esquemas perceptivos (y por tanto, no hay visión que no pierda de vista la genuina alteridad de lo visto). Hay verdad, pero quizá no para nosotros. La verdad es un porvenir esencial (y no lo aún por descubrir: cuanto descubrimos no es más que una nueva apariencia). Tembló el mundo y ahí no estaba Dios. La tierra se cubrió de un fuego devastador, y ahí no estaba Dios (1Re 1, 19). Traducción: vi a alguien al final del tunel emitiendo una poderosa luz… y ahí no estaba Dios. Puede que por eso mismo Karl Rahner dijera aquello de que incluso en los cielos, Dios seguiría siendo un misterio. De Dios, no veremos más, aunque tampoco menos, que el rostro de un crucificado con vida. Sin embargo, lo que esto significa ya es harina de otro costal.

fe y devoción

junio 26, 2019 Comentarios desactivados en fe y devoción

Decía Karl Rahner que Dios en los cielos seguiría siendo un misterio. O lo que viene a ser lo mismo, mientras sigamos siendo un alguien —y es de esperar que en los cielos lo sigamos siendo, pues de lo contrario la vida post mortem no tendría que ver con nosotros—, el enteramente otro permanece más allá. Desde la óptica cristiana, el encuentro con Dios es el encuentro con un resucitado. Dios en sí mismo —en clave trinitaria, el Padre— difiere eternamente de aquel con el que se identifica —el Hijo que fue crucificado. Ahora bien, por eso mismo, no hay Padre sin Hijo (y viceversa). Dios es lo que tiene lugar —y tiene lugar en el centro de lo histórico— entre el Padre y el Hijo, los cuales no llegan a ser quienes son con anterioridad a su encuentro. Dios antes del Gólgota fue el Dios que, tras la caída, tuvo pendiente su quién (aunque del mismo modo que el hombre ignoró quién era hasta que no supo quién era su Padre). De ahí que podamos preguntarnos a quién se dirige el creyente cuando devotamente se dirige a Dios. Pues es posible que lo que tenga en mente es a un dios espectral cuya esencia o modo de ser se encuentra determinado al margen de la Encarnación. Y esto está muy cerca que decir que lo que tiene en mente es la divinidad pagana, aunque vestida con los oropeles de la bondad.

arrodillados o desplazados

junio 25, 2019 Comentarios desactivados en arrodillados o desplazados

Decía Karl Barth, si no recuerdo mal, que la teología tenía que escribirse de rodillas. Y difícilmente nos atreveremos a llevarle la contraria. En este sentido, podríamos decir que la teología es una piedad reflexionada. Y esto es lo mismo que decir que la teología, a diferencia de una filosofía de la religión, parte de la fe del teólogo. Sin embargo, hoy en día, teniendo en cuenta el tsunami que está a punto de arrasar con lo que queda del cristianismo, una teología responsable debe poder dar cuenta de las implicaciones irreligiosas, por decirlo así, del kerigma cristiano, obligándola, por eso mismo, a ir más allá de la devoción, la cual, por poco que se despiste, termina comprometida con un dios a la pagana, esto es, un dios que es el que es al margen de su identificación con un crucificado. La defensa de la verdad del cristianismo no puede depender actualmente solo de la piedad. De ahí que un teólogo que quiera hacer frente al desafío de los tiempos no pueda hablar en su nombre, sino en el de aquellos que aún creen (y no solo creen que creen). Y no puede hacerlo porque tiene que lidiar, precisamente, con el ateísmo, por un lado, y con las espiritualidades pseudognósticas, por otro. Un teólogo no puede entrar al trapo, casi en el sentido taurino de la expresión, sin hacer suyas, al menos hasta cierto punto, las razones de aquellos contra los que escribe. Su lugar es, por tanto, el de un desplazado. La teología de hoy en día debe, por eso mismo, situarse entre la fe y la increencia (aun cuando su riesgo sea el de darles la razón a sus oponentes). De no hacerlo, fácilmente terminará produciendo escritos parroquiales, los cuales pueden estar muy bien ad intra, pero no ad extra. Durante la época en la que Dios se daba por descontado, ambas dimensiones del quehacer teológico podían darse a la par. Hoy no creo que sea posible.

aún más lejos

junio 25, 2019 Comentarios desactivados en aún más lejos

Aunque todas las posibles preguntas de la ciencia recibiesen respuesta, ni siquiera rozarían los verdaderos problemas de nuestra vida.

Ludwig Wittgenstein

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