querido Watson

junio 10, 2019 Comentarios desactivados en querido Watson

Decir que hay cosas que caen por su propio peso es algo parecido a decir en matemáticas que de los axiomas no vamos a discutir. Esto es, que no cabe interrogarse sobre su porqué. Así, ciertamente podríamos preguntarnos por qué es mejor ser capaz de ver más allá de un palmo de nuestras narices que no serlo. Pero no encontraríamos respuesta. Y no la encontraríamos porque no hay que buscarla: la llevamos encima de la piel. Sin duda, uno puede preferir seguir en la ignorancia, creyendo, pongamos por caso, que hay una princesa o un príncipe esperándonos por ahí o que el éxito no es, al fin y al cabo, un malentendido. Pero en lo más íntimo, hay algo así como una voluntad de verdad. La misma que nos empuja a quitarle la máscara al otro para ver qué rostro esconde. Es difícil renunciar a la pastilla azul, que, si no recuerdo mal, era la que te permitía adentrarte en la realidad de Matrix. Ahora bien, quizá las cosas que caen por su propio peso no sean estrictamente cosas, pues hay tantas como puntos de vista, sino aquellos a priori sin los cuales no hay nada que ver o anhelar. En el fondo uno aspìra a ver las cosas tal y como son. Y aquí estaremos de acuerdo (pues esto cae por su propio peso). Pero probablemente seguiremos discutiendo qué son las cosas más allá de los que nos parece que son.

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