Valeria

julio 3, 2019 Comentarios desactivados en Valeria

Cuando me digo a mi mismo todo está conectado —cuando me pongo en plan espiritual—, puedo dormir en paz. Hay algo. O también, formo parte. Incluso llego a sentirme profundo. Sin embargo, algo no encaja. Demasiado sufrimiento. Incluso en el caso de que el mundo fuera un purgatorio —una especie de matriz—, los cadáveres de Valeria y su padre flotando sobre el río Bravo se revelan como el non plus ultra de nuestro estar en el mundo. Cristianamente, no vale cualquier trascendencia. Pues la pregunta no es si podemos esperar una vida de espectros puros tras la muerte —esta de vida, de darse, no tendría que ver con nosotros: un espectro no es un quien, cuando menos porque deja de diferir de sí mismo, porque deja de ex-sistir—, sino si Valeria y su padre podrán recuperar la vida que no llegaron a vivir a causa de nuestra impiedad, la vida que les fue dada en nombre de Dios. Obviamente, desde nuestro lado, no podemos esperar que resuciten. Sea como sea, o su clamor tiene que ver conmigo —y es así porque, en última instancia, me juzga—; o bien no me incumbe. De hecho, no me incumbe, aunque en realidad me juzgue. Pues sigo, a pesar de mis mejores sentimientos, como si Valeria y su padre no hubieran sido inmolados para proteger nuestro bienestar. Hay mucha verdad en esto de la culpa original. En realidad, preferimos no saber nada de Dios.

¿Dónde estoy?

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