amor de Dios

mayo 20, 2020 § Deja un comentario

Es posible que Dios nos ame. Otro asunto es que nosotros podamos aceptar su amor. Que alguien pueda amarnos hasta el punto de morir por nosotros ¿no es algo perturbador, por no decir, paralizante? ¿Es que podernos hacernos una idea de lo que supone? Quien en la intimidad apenas logra soportarse a sí mismo ¿cómo podrá tomarse en serio el que un Dios —¡un Dios!— pueda amarlo? Es como si el deforme —el tullido, el leproso— se dijera que Adriana Lima, estando en sus cabales, lo desea con pasión. Y si llegara a creérselo ¿no será porque ha transformado ese amor en un amor espectral —en la vaporosa y, por eso mismo, equívoca sensación que experimenta quien imagina que es amado por un fantasma?¿Acaso un Dios amante no tiene antes que inmolarse por nuestra causa para que seamos capaces de responder a su amor— para que podamos corresponderle? ¿E inmolarse como uno de los nuestros? Pues eso.

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