envés

octubre 8, 2020 § 1 comentario

La experiencia de la finitud se da, no tanto con respecto al poder, pues aquí la finitud es circunstancial y, por eso mismo, reversible, sino en relación con el clamor de Dios, cuyo eco escuchamos en el llanto de los abandonados de Dios. De ahí que el ideal de la autosuficiencia, aunque se vista con los oropeles de la espiritualidad, sea el envés de la prepotencia de Adán. Me atrevería a decir que se encuentra más expuesto a Dios —a su porvenir o misterio— el viejo monje budista que, encorvado sobre sí, ni siquiera es capaz de limpiarse el culo, que aquel que en la posición del loto alcanza el nirvana.

¿Dónde estoy?

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