Dios es bueno

mayo 10, 2022 § Deja un comentario

Decimos, Dios es bueno. Pero ¿qué hay detrás de esta afirmación? No me atrevería a decir que un hecho. Como si dijéramos que las focas comen peces. Pues la realidad de Dios no es la de los entes, sino la de una falta fundamental o un eterno por-venir. De topar con un ente inconmensurablemente superior aún no habríamos topado con Dios, sino con su sucedáneo. En realidad, Dios no es algo con lo que topar. ¿Entonces? Por lo común, es una afirmación que responde a un sentimiento: siento que hay un Dios que me ama. Ahora bien, en ese caso lo de menos es la verdad (y aquí la pregunta sería quién necesita decirse a sí mismo que cuenta con ese Dios). Cristianamente, la bondad de Dios no es un predicado de un Dios entendido a la manera de un ente espectral. Cuanto cabe decir de Dios en concreto es cuanto cabe decir de aquel que terminó colgando de una cruz (y regresando como crucificado con la vida de Dios, en el doble sentido del genitivo). Sencillamente, Dios es bueno porque lo fue su cuerpo, por decirlo así. Con todo, ello solo fue posible porque Dios como tal —y desde un principio— no quiso ser Dios sin la adhesión del hombre. De otro modo, porque Dios es su salida de sí —su negación de sí— hacia lo otro de sí. Digamos también bondad.

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