ciencia y mito

junio 2, 2022 § Deja un comentario

Todo nos ha sido dado —todo es donación— por el paso atrás de Dios. La explicación científica no anula lo anterior. Pues que el puro haber de Dios, el cual roza con la nada —o mejor dicho, el nadie—, no sea sin que retroceda en favor del haber del mundo, no es algo que exija una explicación. Y no la exige porque no la admite. Una explicación apunta a las cosas que anteceden —y a las leyes que fuerzan la conexión. Pero el origen no es cosa en absoluto. El lenguaje del hágase originario, por así decirlo, pertenece al mito, aunque no a cualquier mito, sino a aquel que funciona, aunque en clave imaginativa, a la manera de un argumento trascendental, esto es, a la kantiana. O también, al mito que se presenta con una lógica implacable. Y quien dice lógica implacable, dice hegeliana. Al fin y al cabo, la Lógica de Hegel es mito hecho concepto. Quien se contenta con la explicación científica aún tiene que responder a la pregunta de Leibniz: por qué algo en vez de nada. Y aquí, la respuesta no puede ser, evidentemente, una cosa última. Si hay algo en vez de nada es porque, en definitiva, hay la nada. Aunque el haber de la nada —o del nadie— no sea sin su negación.

Así, quizá esté más cerca de la verdad aquel supersticioso que cree que el árbol lo ha puesto Dios para que nos dé sombra o podamos alimentarnos con sus frutos que aquel para el cual un árbol no es más que un árbol. La tautología no es el principio de la lógica, sino la implicación de los contrarios. Con todo, sigue siendo cierto aquello de traduttore, traditore. Pues, a pesar de lo dicho, Dios en realidad no es un fantasma bueno. Aun cuando, el cristianismo siempre tuvo esto en mente. Pues el equivalente a la crítica ilustrada a la religión tuvo su condición de posibilidad en el acontecimiento del Gólgota.

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