creencia y verdad

junio 10, 2022 § 2 comentarios

Si nunca te has preguntado por la verdad de tu fe —si te contentas con lo que sientes como verdadero—, entonces probablemente esa fe solo tenga que ver contigo. La usas como puedas usar un tenedor: para satisfacer tu hambre. Aquí la creencia no rebasa el horizonte de la suposición. También podemos suponer que hay karma o que los astros deciden nuestro destino. Es un error creer que la experiencia se reduce a la sensación.

Sin embargo, y con respecto a la fe, tampoco se trata de encontrar esos hechos que se correspondan con los enunciados del credo. No hay hechos que sean químicamente puros. La verdad de la fe tiene que ver con lo que en verdad acontece, esto es, con las cosas últimas y no con una descripción aséptica de lo que simplemente sucede o pasa. Ahora bien, cristianamente, las cosas últimas no son cosas, sino palabra. Para un cristiano, lo decisivo es que Dios nos dio su palabra. Y aquí por palabra entendemos nombre y promesa. Traducción: al final, solo contamos con el nombre de Dios —precisamente, el de un crucificado en su nombre— y una promesa que no podemos tomarnos en serio donde aún confiamos en nuestra posibilidad. Aunque esto último no significa que el cristiano espere la intervención de un titiritero espectral. Pues que Dios sea el Dios que quiso depender del hombre que depende de Dios dificulta, si es que no lo impide, que podamos seguir suponiendo, como quien no quiere la cosa, que Dios está ahí arriba como las focas puedan estar en el ártico.

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