casi íntegros

noviembre 21, 2022 § Deja un comentario

Buber, Merton… cedieron, en la última etapa de sus días, a la pasión de la carne. Imaginemos que, incluso, hubieran renegado de Dios. ¿Qué decimos como modernos? Pues que en esas salidas de tono se revelaría una falsedad de fondo. Como sabemos, el prejuicio moderno es que lo bajo (pre)domina sobre lo elevado. Hay más verdad en lo que hay bajo la alfombra. Es lo que tiene que la sospecha, en vez del asombro, haya pasado a ser la actitud fundamental. Se trata del no somos más que. ¿Qué hubiéramos dicho, sin embargo, de no ser modernos? Pues que fueron poseídos por el maligno o algo parecido; que no fueron lo suficientemente fuertes —¿pero quién lo es?—. Como si fueran títeres. En definitiva, que dejaron de ser ellos mismos… como decimos actualmente de cualquiera que sufra alzheimer. ¿Qué visión es la acertada? No sabría qué decir… Y es que no hay hechos químicamente puros. Toda visión incluye un cierto saber —una carga teórica. Quien ve un martillo, ve un clavo. La cuestión es si podemos elegir qué ver, esto es, cómo se nos presenta lo presente. Y es que no cualquier significado está a nuestra disposición. Con todo, quizá la universalidad de la visión cristiana —de la revelación creyente— consista en que apenas tiene que ver con hechos culturalmente determinados, sino con la ex-sistencia. Y este es otro cantar.

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