el secreto
junio 18, 2019 Comentarios desactivados en el secreto
Quien calla —quien guarda silencio— tiene mucho a su favor: fácilmente nos parecerá que posee aquel secreto que no puede revelar sin que nos destruya. Así, quien calla donde los demás nos entregamos al parloteo se carga con un prestigio sacerdotal. Ahora bien, quien guarda (el) silencio —el filósofo, el sabio— no sabe propiamente nada. De hecho, calla porque ignora aquello que no deberíamos ignorar —porque al menos sabe que nunca terminamos de saber de lo que estamos hablando, sobre todo cuando nos llenamos la boca con grandes palabras. Su silencio es, así, la expresión de su fracaso en su intento de alcanzar la verdad. No es casual que el filósofo preserve para sí su descubrimiento, pues es consciente, cuando menos, de que los hombres no aceptarían que se les revelase el secreto. Los hombres creemos saber —necesitamos creerlo—, y en esa creencia permanecemos como idiotas. Literalmente.
esplendor en la hierba
junio 18, 2019 Comentarios desactivados en esplendor en la hierba
El filósofo puede decir “como sostuvo Hegel, donde irrumpe la reflexión, no vuelve a crecer la hierba”. Pero tambien puede decir simplemente donde irrumpe la reflexión, no vuelve a crecer la hierba. En el primer caso, permanece a una cierta distancia de lo dicho. No, en el segundo. De ahí que la ironía acaso sea la definitiva cortesía del filósofo, esa coraza con la que pretende no importunar al personal. No sea que se viera obligado a discutir con quienes no son propiamente sus interlocutores. Pues fácilmente experimentaría esa discusión como una degradación moral. Y es que siempre hay alguien que, porque ignora de lo que habla, se atreve a llevarle la contraria diciendo alguna que otra estupidez (por ejemplo, a mí me parece que pensar es muy chulo). De tener que discutir con los simples, mejor que sea sobre fútbol. Así, el filósofo podrá mostrarse a la mayoría como uno más, como aquel al que le van las pajas mentales como a otros les van los coches o las segundas residencias. De ello depende su supervivencia, mejor dicho, su convivencia.