dice el budismo
febrero 19, 2026 § Deja un comentario
Todo nos ha sido dado desde el horizonte del vacío, dice el budismo zen. Todo nos ha sido dado por Dios, dice el monoteísmo. ¿Dónde confluyen? En que la verdad de Dios es su vaciamiento de sí. ¿Donde se separan? No en la caridad a la que nos obliga el gran silencio —y esto es importante—, sino en lo que cabe esperar. En el caso del cristianismo, no la reencarnación —la purificación del karma, diría el hinduismo—, sino la resurrección de los muertos. En ambos casos, se trata de lo increíble. Sin embargo, para el cristianismo, lo increíble apunta a lo imposible en nombre de. Esto es, a una recreación. Y, por eso mismo, a un final de los tiempos. No es exactamente lo mismo que la rueda.
Así, no me atrevería a decir que la parábola de los ciegos y el elefante sea el mejor modo de comprender las discontinuidades entre las sensibilidades religiosas. Pues la esperanza cristiana no es, propiamente, un modo de palpar una realidad que nos excede por completo. Esto es, no es un hacerse una idea. El elefante, al fin y al cabo, es un Dios meramente formal, lógico, algo así como una variante del arkhé de los presocráticos. Poco que ver con un Dios que se revela como su porvenir.