dos modos de presencia
marzo 15, 2026 § Deja un comentario
Decir que hay Dios es referirse a la presencia de lo que no cabe ver. Y no porque Dios sea una hipótesis explicativa, como quien sabe que hay fuego tras el muro por el humo que provoca, sino porque el creyente siente su presencia. Sin embargo, esta sentimiento puede sobrevenir de dos modos. El primero es el tópicamente religioso, el que la Ilustración tachó de superstición. Así, religiosamente, se siente la presencia de Dios como puede sentirse la presencia de espíritus en un bosque —y más si, de repente, se hubiera hecho el silencio. El problema es que, hoy en día, este tipo de presencia ya no se da por descontado. Y, por eso, uno tiene que sentirla por su cuenta y riesgo… lo que afecta, sin duda, a la relación entre experiencia y verdad.
El segundo modo es el que inauguró Israel. Pues siendo Yavhé el Altísimo, su presencia era, más bien, la de su ausencia o porvenir. No en vano Dios se reveló como su promesa, esto es, como la promesa de Dios. De hecho, que la creencia en presencias invisibles que ejercían un poder particular a nuestro alrededor fuese denunciada como idolatría fue antes un audacia profética que ilustrada. El monoteísmo no es, simplemente, una cuestión de cantidad, sino que atañe a lo que se siente como divino. De ahí que la fe no termine de hacer buenas migas con la religión natural.