fumando espero
marzo 16, 2026 § Deja un comentario
El creyente permanece a la espera de Dios. Y esto significa que su fe —su confianza— no se resuelve como un saber. ¿Habrá, finalmente, Dios? Y aquí doy por por sentado, que esta esperanza va con el mazo dando, el de las obras y el de la gracia.
Luego irrumpe la reflexión, planteando la cuestión de si, en el caso de topar con Dios, sea post mortem o en vida, podríamos aceptarlo como Dios. Esto es, si donde Dios dejara de ser el misterio que abraza cuanto es —si se manifestara como ente superior o, si se prefiere supremo— cabría aún admitirlo, precisamente, como Dios. Pero, de no ser así, qué poder redimirá a quienes necesitan redención.
Cristianamente, este poder va unido al del Mesías. De ahí que, para un cristiano, la espera de Dios sea indisociable del maranatha. Sin embargo, de qué poder hablamos si no puede en verdad concebirse como ex machina. ¿Acaso del poder que se halla inscrito en la misma realidad de Dios, aquella que se realiza históricamente, esto es, in fieri?