comencemos por ahí
marzo 21, 2026 § Deja un comentario
Este es el punto de partida de la Revelación: no hay Dios. Pues Dios es su Testamento.
(PS: Luego vendrá el matiz del teólogo parroquial: “la Revelación no revela que no haya Dios, sino un Dios que nunca nos llegamos a imaginar.” De acuerdo. Pero ¿cómo es que continúa predicando como si Dios siguiera siendo, precisamente, el que imaginamos y, por eso mismo, podemos religiosamente soportar? ¿Acaso el Dios inconcebible no es el que colgó de un madero como un apestado de Dios?)