última lección del libro de Job
marzo 24, 2026 § Deja un comentario
El acceso al sentido, si lo hubiera, nos está vedado. Dios no nos responde a la pregunta por el último porqué. Es así. Y esta fue la convicción de Israel. Con respecto a Dios, no sabemos nada, salvo que su trascendencia no puede entenderse como la de un ente superior o, si se prefiere, supremo. Y, por eso mismo —porque anda rozando la nada—, nuestra posición con respecto a Dios es la de quienes se situán ante lo debido a Dios, a su extremo más allá: el mundo como dado —la Creación— y el mandato que nos obliga a la fraternidad. Estar ante Dios, supone, por tanto, agradecer y obedecer. Y luego, ya se verá… aunque el creyente espera que los justos no serán dejados de la mano. La resurrección no cambia las cosas… en tanto que se trata, precisamente, de un imposible. Podríamos decir que las acentúa.