exceso y alteridad

agosto 2, 2026 § Deja un comentario

Si Dios es el Dios de Abrahán, Isaac y Jacob —Ex 3—, entonces Dios es inseparable del testimonio de Dios. Dicho de otro modo, un ente superior es lo que es con independencia del ente inferior, aun cuando el calificativo sea, obviamente, relativo. Sin embargo, si Dios es, en verdad, el-Dios-absolutamente-Otro, quienes dan testimonio de su altura, y lo dan en carne viva, entonces en sí mismo no es aún nadie. En este sentido, dar testimonio consiste en haber incorporado el hecho de hallarnos expuestos al aún nadie de Dios. Esto es, a su promesa. Con lo que no contaban los patriarcas de Israel es que la promesa —la realización de Dios como alguien— se realizase en el Gólgota. Desconcertante, sin duda —y, por eso mismo, la revelación nunca fue, propiamente, una iluminación.

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