contexto
agosto 3, 2026 § Deja un comentario
Michael Jones, en El transfondo humano de la guerra, recoge el siguiente testimonio: “Por la noche, nos llevaron al campamento a través de terrenos donde el barro nos llegaba a las rodillas. En la marcha forzada, los alemanes nos pegaban y eliminaban de inmediato a cualquier rezagado. Una de las mujeres tenía tres criaturas pequeñas. El menor se resbaló en el barro y un soldado alemán le disparó en el acto. Cuando los otros dos se volvieron para mirar, paralizados por el miedo, el soldado también les disparó. La madre soltó un grito desgarrador, que pronto se cortó con la última bala.” El libro está cargado de testimonios parecidos.
Hay que partir de las atrocidades de las que somos capaces para saber en qué consiste la redención o aspirar a ella. Al cristianismo adocenado le basta con la promoción de los buenos sentimientos. Es posible que esta promoción sea el humus en el que acabarán brotando las plantas más vigorosas. Pero también es verdad que un exceso de humus difículta, si no impide, su germinación.