el ABC de la sensibilidad religiosa
agosto 26, 2026 § Deja un comentario
En Les Phares, Baudelaire escribe este verso memorable (y aquí una paráfrasis): … un lacerante llanto que atraviesa los tiempos, agotándose en la orilla de vuestra Eternidad. ¿Acaso esta falla —lo mortal frente a lo eterno, lo inmutable— no es la que, inicialmente, provocó en nosotros la impresión de hallarnos frente a lo divino? La piedad que convierte a DIos en un asunto íntimo o el neognosticismo actual que hace de Dios una especie de superalimento ¿no olvida, precisamente, en qué consiste la divinidad por defecto? No parece que haya mucha continuidad en el significado de la palabra Dios. Quien entiende que con esta palabra nos referimos al poder último del que depende la existencia probablemente no sepa de qué esta hablando. Pues decir esto es como no decir nada, esto es, como abrir la puerta a que cualquier cosa pueda ocupar el lugar de Dios —el amor, la maldad, las energías… Y digo probablemente porque también podría haber caído en la cuenta de que, en efecto, es como no (decir nada). Esto es, como decirlo todo.