recuerda Israel

octubre 12, 2026 § Deja un comentario

La espiritualidad bíblica tiene poco que ver con la devoción… si es que algo. Menos aún con el éxtasis. La prohibición de hacerse imágenes de Dios supone un cortocircuito de la vía devocional, la cual difícilmente puede evitar el riesgo de hacerse un Dios a medida. Por no hablar que la fe es antes del pueblo que del individuo. Y elllo aun cuando se apoye en la de los patriarcas. Pues la fe es indisociable de la esperanza. Y el contenido de la esperanza fue, inicialmente, el de la redención de Israel: o nos salvamos todos o no hay salvación. Para la sensibilidad bíblica, Dios no es mi Dios, sino nuestro Dios. De hecho, en la época de los patriarcas, cada pueblo contaba con su Dios. Otro asunto es que tras el exilio, el Dios de Israel se revelase como el único Dios —un Dios universal—, aunque, y por eso mismo, como un Dios que no se manifestara como un dios al uso, sino como el Dios cuyo presente es el de su promesa o porvenir. Nada que ver, por tanto, con esa variante big size del ángel de la guarda de nuestra infancia.

De ahí que la espiritualidad de Israel sea una espiritualidad de la memoria: recuerda Israel… No hay imágenes que la sostengan. En su lugar, los acontecimientos que suspenden el tiempo, las historias de quienes tuvieron fe donde no cabía ninguna fe, aquellas que dan testimonio de un Dios cuya presencia es la de su aún por ver —y, consecuentemente, de un Dios que no se encuentra a nuestra disposición—.

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