decir lo que hay

octubre 22, 2026 § Deja un comentario

Dice, grosso modo, la Modernidad: el amor no es más que instinto bajo la excusa de lo elevado. Moralmente, no hay más que los que nos atrae o repele. El resto —lo que está de más— pertenecería al imaginario, a nuestra voluntad, ciertamente vana, de alcanzar a los dioses. ¿Por qué lo digo? Porque, en el fondo, todo gira en torno a lo que hay. Esto es, la cuestión de la metafísica es inexcusable. La decisión que funda la Modernidad, la reducción de lo que hay a lo cuantificable, es una decisión, al fin y al cabo, metafísica. De hecho, es la decisión que la suprime, incluso como cuestión.

Ahora bien, esta decisión se sostiene sobre una dejación, la que apunta a no tener en cuenta que si el mundo no es más que mundo es porque hay más que mundo. Y lo que hay es el acto —y un acto sin sujeto— por el que la nada es no siendo nada. Es decir, por el que la nada deviene mundo. El mundo no se da a sí mismo su necesidad. A partir de ahí, seguimos hablando. O mejor, deberíamos hacerlo. Al menos, porque este más es inagotable.

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