enigma

noviembre 5, 2026 § Deja un comentario

Hay el enigma. No, los enigmas, sino el enigma: al final, no habrá respuestas. Todo Dios posee el rostro de la esfinge. Ante el Dios, no esperes ninguna complicidad —y menos, doméstica—. Dios no lleva pantuflas.

Frente al enigma se decide el cómo de nuestra existencia. O bien, vivimos encarando el enigma, con lo que ello implica, o bien, dándole la espalda. En este último caso, seguimos siendo unos chimpancés. Platón diría atrapados por las sombras. De hecho, lo que nos diferencia del mono que llevamos dentro es la posibilidad de extrañarnos de lo habitual… en nombre, precisamente, del enigma. Esto es, la posibilidad de ver un motivo de asombro y estupor donde el resto solo ve datos. Y puede que esa extrañeza sea la forma más elevada de lealtad a lo real.

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