confianza
marzo 15, 2010 § Deja un comentario
Es cierto que nacemos del silencio mismo de Dios. Con todo, la fecundidad de Dios —la fecundidad que engendra Israel—, es difícilmente soportable para quienes aún habitamos confiadamente este Mundo.
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Es cierto que nacemos del silencio mismo de Dios. Con todo, la fecundidad de Dios —la fecundidad que engendra Israel—, es difícilmente soportable para quienes aún habitamos confiadamente este Mundo.
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