la celda y la infancia
marzo 15, 2010 § Deja un comentario
Permanezco a solas en mi habitación y, sin embargo, aún no estoy lo bastante solo: por lo común, me acompaña un fantasma bueno. Nunca un niño fue capaz de estar a solas. Acabaré creyendo que no podré abandonar mi infancia hasta que no me cubra por entero la indiferencia del universo.
Deja un comentario