mcdonald’s
marzo 16, 2010 § Deja un comentario
El místico, según cuentan, suele experimentar en sus raptos la fusión con lo divino. Algo parecido diría, sin embargo, la hamburguesa, si pudiera hablar. El místico sería, por tanto, algo así como el big mac de la divinidad. Y quizá por eso mismo, la divinidad acabe siendo algo a la medida del hombre, si es cierto, además, que uno es lo que come. Por suerte, Dios no acaba de coincidir con la divinidad. A diferencia de la divinidad, Dios no se ofrece como una posibilidad del hombre. De Dios en sí mismo tan solo poseemos el nombre. O lo que viene a ser lo mismo: Dios siempre se encuentra más allá de lo divino. Acaso sea ésta la convicción más arraigada del monoteísmo.
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