un día de campo
marzo 25, 2010 § Deja un comentario
¿Hasta qué punto el infierno revela lo que somos en verdad? Ciertamente, sometido a una presión extrema, el hombre acaba comportándose, por lo común, como una bestia. Pero ¿no deberíamos decir más bien que acaba actuando como lo que, en el fondo, es? ¿Quienes de los que regresan del infierno pueden seguir creyendo en el hombre? ¿Acaso no se nos hizo patente ahí que nuestra humanidad no es más que la piel de cordero que encubre al lobo? Pero nadie dijo que nuestra verdad tuviera que ir desnuda. Puede que tan solo en una ciudad justa sea posible vivir conforme a lo que en realidad somos. Puede que bajo circunstancias extremas, sencillamente, dejemos de ser lo que somos. Pero entonces deberíamos admitir que no todos somos iguales. Que el hombre llega a ser lo que es únicamente bajo unas determinadas circunstancias. Que Mowgli es al hombre lo que el capullo a la flor.
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