primer plano
mayo 22, 2010 § Deja un comentario
Para que algo suceda simplemente debes dejar que nada pase. Esto lo sabe cualquier cineasta: ningún actor puede aguantar un primer plano durante un tiempo indefinido… sin nada que decir. Tarde o temprano, ese rostro comienza a desencajarse. Un primer plano interminable y, entonces, surge la gran develación, esa consubstancial falta de coincidencia. En cualquier caso, si buscamos esos primeros planos —si exigimos su verdad— es porque necesitamos compensar nuestra vital falta de tiempo: vamos de aquí para allá, dando bandazos, como bolas de billar. Tampoco es que pueda ser de otro modo, si de lo que se trata es de responder a las circunstancias. Nadie puede encarar un rostro y seguir como si nada. Pero tenemos que seguir… como si nada hubiera ocurrido. La distracción como antídoto, sí. Ya lo dijo Eliot: el hombre no puede soportar demasiada realidad… una realidad que, sin embargo, pretende. De ahí, la obligación del arte.