extremo fervor
mayo 24, 2010 § Deja un comentario
El cristianismo solo pudo crecer presentándose como una solución a la existencia. Y quizá, por eso mismo —aunque no solo por eso—, se encuentra, hoy en día, en dificultades: la oferta de soluciones, sin duda, ha aumentado. Uno puede, hoy en día, escoger. Sin embargo, el cristianismo no ofrece en verdad una solución, sino en todo caso una respuesta cuanto menos desconcertante, puesto que, en tanto que de Dios, no acaba de ser compatible con el mundo. La respuesta —a saber, que el mundo no tiene la última palabra— solo puede satisfacer, como quien dice, a quienes ya no pueden esperar una solución. Pero esto es lo mismo que decir que la verdad del cristianismo solo puede prosperar donde vaya en aumento el número de desgraciados, esto es, allí donde los hombres se encuentren, de hecho, a las puertas del fin del mundo. Es por eso que la supervivencia social del cristianismo no es un asunto que tenga que ver con su verdad. Es un asunto, al fin y al cabo, político. Cuestión de mantenimiento. Para que, cuando llegue el momento, siga siendo posible el reconocimiento de la verdad.