el dilema
junio 3, 2010 § Deja un comentario
… y si el Hijo de Dios encarnado sigue siendo divino en espíritu y poder incluso estando encarnado en Auschwitz, entonces, seguramente, la «chispa divina» en su interior permanece intocada porque es intocable. Sin embargo, esta misma intocabilidad se mofa cruelmente de todos los que no eran intocables: aquellos que fueron destruidos y aquellos que no fueron destruidos tan sólo gracias a una lucha desesperada a vida o muerte sostenida sin cuartel día y noche. […] Un Hijo de Dios completamente humano —un Hijo de Dios convertido en Muselmann— ¿no acaba siendo objeto de la risa de los nazis, de esa risa terrible que goza con el sufrimiento de las víctimas? («¿Dónde está tu Dios ahora?») Pero un Hijo de Dios encarnado e intocable, separado de las víctimas por un abismo, ¿acaso no se une a la risa de los nazis?
Emil L Fackenheim