amarillismo
junio 16, 2010 § Deja un comentario
¿Cuál es el problema afectivo de la Modernidad? Pues que ya no dispone de un orden sobrenatural qué pueda respaldar un fuerte vínculo —y, en particular, un vínculo entre hombres y mujeres—. Siguen habiendo, ciertamente, historias ejemplares —historias que imitar—… pero sus protagonistas ya no son, por lo común, arquetípicos, sino hombres y mujeres de a pie cuya historia es, simplemente y en el mejor de los casos, algo sensacional. Y hay que ser ingenuo como para creer que un cúmulo de sensaciones, por muy intenso que sea, pueda ser en verdad vinculante. No es casual que las únicas historia míticas que aún funcionan —un ejemplo sería Pretty Woman, esa acertada mezcla del cenicienta y pigmalion— sean historias de los comienzos… como si ya no hubiera ninguna figura eterna que pudiera sostener el día tras día. En el fondo, ya no cabe ver lo que nos pasa como la encarnación de lo que siempre vale. Hace ya tiempo que los mercaderes ocuparon el Templo. Perdimos altura a cambio de un buen trato.