Q.E.D
junio 25, 2010 § Deja un comentario
¿Y si la lógica —el poder del argumento— fuera el único modo de alcanzar la máxima ironía, de decir sin decir, de exponer una verdad sin que se rompan los vínculos de la ciudad ? Así, quien puede argumentar con eficacia no necesita decirlo todo. Las consecuencias siempre caen por su propio peso… para quien sepa seguir el argumento hasta el final. La verdad, como ya supo ver Platón, es en cualquier caso un asunto esotérico, cuestión de pocos. Y es que una verdad común —un tópico— es algo demasiado digerible como para que pueda ser verdad.