el ciego de Lars
junio 26, 2010 § Deja un comentario
En «Bailar en la oscuridad», la escena de la vía del tren. Ella dice: «lo he visto todo. He visto la oscuridad. Y he visto la luz como un destello. Nada más me importa.» Pero ¿qué es este nada más? Pues, por ejemplo, cómo acaricia la madre a su hijo. O cómo se quieren los esposos. O la belleza de los prados… En cualquier caso, la situación resulta, cuanto menos, desconcertante. ¿Cómo puede dejar de importarle lo que, de hecho, importa? ¿Acaso no es cierto que solo desde la oscuridad podemos caer en la cuenta de la importancia de todo eso? Sin embargo, no parece que Björk, la protagonista, transite por la vía del nihilismo. Entonces, ¿qué le vale en verdad? ¿Qué vida vive quien regresa con vida de la mayor opacidad? ¿Cómo es que esa vida parece más viva que nuestra mejor vida? ¿Qué ha visto —qué ve—, en definitiva, un resucitado?
Una vez más: o ascendemos hacia la cima —y permanecemos humanamente en la ingenuidad pagana— o regresamos de la tiniebla con la visión de los ciegos.