drugs
julio 1, 2010 § Deja un comentario
La nuestra es verdaderamente una época de materialismo. No lo digo porque seamos aficionados al dinero o a los objetos, sino porque las amenazas materiales nos infunden más miedo que las espirituales. De hecho, a las cosas espirituales les negamos el poder que tienen, a la vez que dotamos a las materiales de una influencia que no tienen. Así, decimos que una persona está bajo los efectos o la influencia del alcohol, de la heroína o de las anfetaminas, y creemos que estas sustancias la afectan tan profundamente que queda dominada por ellas, sin poder evitarlo. Por lo tanto, consideramos que, desde el punto de vista científico, está justificado tomar las precauciones más rigurosas contra estas cosas […]. Pero una persona puede hallarse bajo la influencia no sólo de sustancias materiales, sino también de ideas y sentimientos espirituales como, por ejemplo, el patriotismo, el catolicismo o el comunismo. Pero no tememos a estas influencias y creemos que cada persona es o debería ser capaz de defenderse sola en un libre mercado de las ideas. En esto reside precisamente nuestra torpeza moral: que mostramos más respeto por las drogas que por las ideas.
Thomas Szasz