una introducción a Platón en siete líneas

julio 3, 2010 § Deja un comentario

La cuestión es si podemos decir que un mal café es un café. En principio, un mal café es algo más parecido al café tal y como debe ser que, pongamos por caso, un zumo de naranja. Sin embargo, lo que no acaba de ser propiamente no es. Un mal café sería, pues, una imitación del café tot court. Otro asunto es que en la barra del bar lo demos por bueno. Pero una cosa no quita la otra.

PS: es posible que esta introducción resulte hasta cierto punto simpática. Sin embargo, sustituyamos  «café» por «humano» y la reflexión adquiere, sin duda, otro sentido… Por eso quizá Jerusalén nunca hizo del todo las paces con Atenas.

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