marcha nupcial
julio 5, 2010 § Deja un comentario
Nos seduce la apariencia del otro —su imagen, su voz, su modo de ser…—, pero en verdad nos vinculamos al arquetipo que representa: al padre, a la madre, al profeta, al rey pescador… Por eso, hoy en día, resulta tan difícil mantener los lazos, pues hombres y mujeres no representan ya nada que no sea otra cosa que a sí mismos y es sabido que entre meros individuos tan solo cabe, en el mejor de los casos, un buen (con)trato.
(Sea como sea, sigue siendo cierto que nada hay más turbador que la mirada. El encuentro siempre anduvo entre las ficciones de la seducción y los nudos de las buenas costumbres. Pero ése es, sin duda, otro asunto.)