present perfect

julio 20, 2010 § Deja un comentario

Quizá buena parte de los que nos ocupa se reduzca a tener un presente. Pero ¿qué tiene presente quien posee un presente? Según la tradición, solo la muerte. Y probablemente sea cierto, pues para quien tiene a la vista el final, una sonrisa (o una mirada, una caricia, o incluso un silencio…) es, sin duda, un milagro. Con todo, esta verdad no parece que contribuya a nuestra adaptación. De hecho, solo podemos funcionar si le damos la espalda. Aun así parece mejor vida la que posee algún que otro presente que la que se mueve por inercia. Entre la inercia y el milagro —entre la reacción y la respuesta— anda la mejor vida para el hombre.

(Una vez más, contamos con una variante judía. Lo que judíamente se tiene presente no es tanto la muerte, como la muerte injusta, el destino de las víctimas. Por eso el judío no se encuentra sometido propiamente al final sino al juicio final. Sencillamente, algo insoportable, para quien entiende que nadie puede responder a una demanda infinita. De ahí, la ironía judía. De ahí también su sentido de la espera: la muerte no puede ser un final para quien se encuentra bajo el juicio de Dios. Resulta desconcertante que para el judío esto no implique necesariamente la creencia en la inmortalidad del alma, sino un humor, una libertad, un mayor despojamiento. En cualquier caso, de nuevo, la diferencia.)

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