uno no es muchos
julio 25, 2010 § Deja un comentario
Hay cristianos por ahí que son politeístas de un solo Dios. Por eso suelen hacer buenas migas con la actual sensibilidad transconfesional, la cual sostiene, como buen politeísmo, que lo divino puede adquirir diferentes formas. Sin embargo, la diferencia entre el monoteísmo y el politeísmo no es simplemente cuantitativa. Afecta a la noción misma de Dios. Así para quien posee una sensibilidad politeísta todo está lleno de dioses —hoy diríamos de energías positivas (o negativas)—. En cambio, quien reconoce que no hay otro Dios que el Dios-Crucificado, no podrá admitir un mundo divinizado. Si Dios no sobre-vive a la Cruz es, precisamente, porque el hombre, desde sí mismo, no es capaz de Dios. Así, la crucifixión del enviado confirma una vez más que la presencia de Dios es la de su ausencia. No es causal que el Mundo, para quien sufre la extrema trascendencia del único Dios, se muestre como tierra extraña. No es casual, pues, que el judío esté siempre de paso.