fragmentación

julio 26, 2010 § Deja un comentario

Hoy en día, la situación del hombre religioso es semejante a la que experimentó el hombre común tras el hallazgo de Copérnico: a pesar de que continue viendo un Sol en movimiento, sabe que no es el Sol, sino la Tierra la que se mueve. Así, la visión más indiscutible no tiene por qué ser verdadera. Traducción: aunque el niño interior —ése que va con nosotros— siga esperando una respuesta de lo alto, damos por hecho que no podemos legítimamente esperar tal respuesta.

(Cabe preguntarse, con todo, si esta situación más que consecuencia de la visión científica del mundo, no será acaso el último efecto del monoteísmo bíblico.)

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