incongruencias
julio 26, 2010 § Deja un comentario
Muchos de quienes rezan a un «ángel bueno» —muchos de los que dialogan con Dios «en su interior»— no podrían tolerar que ese ángel —o el mismo Dios— se hiciera efectivamente presente. ¿Quién de hecho podría soportar tal aparición? Más aún: ¿cómo tratar naturalmente con la irrupción del más allá —cómo tratar con lo intratable—? Sin embargo, ¿quién puede estar sujeto a Dios, si no es con temor y temblor? Ya lo dijo el poeta: todo ángel es terrible.
(¿Y existe acaso un modo mejor de prescindir de Dios que el de quienes logran intimar con Dios? No es casual que el cristianismo progre, al no saber qué hacer con el temor de Dios, haya terminado por arrojar al niño con el agua.)