sin vergüenza

septiembre 27, 2010 § Deja un comentario

De un libro reciente sobre la vida espiritual: «el pobre, al no poseer ni apropiarse de nada, comparte la riqueza de Dios que es su no-tener. Al no poseer, no está fragmentado, lo cual le permite establecer nuevas relaciones con las persona y las cosas.»

Primer comentario de texto: a veces pienso que quienes defienden esta visión de las cosas últimas confunden a las rameras del evangelio —esas que pasarán antes que nosotros— con los stárets del Monte Athos.

Segundo comentario:

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