a vueltas con Sigmund
septiembre 29, 2010 § Deja un comentario
La tesis de Freud es sabida: Dios es una ilusión infantil cuya función es la de preservarnos de la dura realidad. Y, probablemente, el diagnóstico sea acertado con respecto a esos dioses especulares, aquellos que prometen lo que no pueden dar, a saber, una vida sin mácula. Sin embargo, la cosa no acaba de cuadrar con el insatisfacible YWHW, el cual, ya de buen comienzo, rechaza de plano cualquier vinculación que no sea la que podamos mantener con su representante, el abandonado de Dios. No diría que responder al mandato que nace del estómago de los marcados por la muerte sea, precisamente, una evasión.