Ha 1,2-3;2,2-4

octubre 3, 2010 § Deja un comentario

«¿Hasta cuando clamaré, Señor, sin que me escuches? ¿Durante cuanto tiempo sufriré el horror de la violencia sin que me salves? ¿Por qué me haces ver tantas desgracias? Me muestras la devastación de la guerra. La catástrofe es para siempre. Los hombres se matan aquí y allá y ya no puede haber paz. […]

Y el Señor me respondió: […] El injusto tiene el alma hinchada, pero el justo vivirá por su fe.»

(Un breve comentario: ¿puede haber aún alguien que sostenga que YWHW es una ilusión? La Biblia puede que no diga otra cosa con respecto a la existencia creyente: tan sólo los dejados de la mano de Dios —los sin Dios, los que le invocan infructuosamente— se encuentran en la justa situación ante Dios; en modo alguno quienes se encuentran hinchados de Dios. Dios no responde directamente a la invocación del hombre. Ahora bien, porque Dios no responde desde arriba, el hombre podrá reconocer su voz (la de Dios) en el llanto de sus elegidos, esos abandonados de Dios. Otro asunto es, sin embargo, qué significa esto de que el justo vivirá por su fe…)

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