all you need is love (segunda parte)
octubre 12, 2010 § Deja un comentario
Si los amantes comunes creen que se aman y no sólo se satisfacen —esto es, ‘contratan’ entre sí sus servicios— es porque eso que van viviendo coincide en mayor o menor medida con una historia ejemplar. Quienes creen que su historia es una historia de amor es porque se reconocen, al menos en cierta medida, en los protagonistas de las típicas películas románticas, esos mitos de hoy en día. Prescindir de las historias ejemplares es quedarse con los puros hechos y en el plano de los hechos tan solo hay bolas de billar, esto es, cuerpos sometidos a fuerzas… Sin embargo, una vida iluminada por los mitos de hoy en día es una vida confinada a la resignación. La razón es simple: nuestros mitos proporcionan sentido a los comienzos pero no a lo que viene después. La cotidianidad queda desamparada donde el hombre y la mujer dejan de representar arquetipos cósmicos, donde la unión entre ambos, al legitimarse como un comercio entre individuos libres, ya no puede comprenderse a la manera de la antigua mitología, a saber: como la imitación de las gran unión originaria entre el cielo y la tierra. El trato cotidiano, lejos de cualquier bendición, se convierte en negocio. Ninguna divinidad celebra ya en su olimpo el banquete de las perdices. Nada extraordinario —ningún acontecimiento estelar— sanciona el día tras día. Con todo, podría objetarse que nuestras películas románticas suponen que hay algo así como un destino de las almas. Pero solo quienes se perciben a sí mismos como incompletos —y no quienes, más o menos confiados en sí mismos, buscan satisfacer su necesidad—, pueden encontrarse en verdad. Como si solo fuera posible el sin ti no soy nada para quienes son, precisamente, unos nadie. Al fin y al cabo, no hay destino —no hay amor que valga— para los que salen al mercado con dinero en el bolsillo en busca de alguien que les satisfaga.
(continuará…)