diván
octubre 13, 2010 § Deja un comentario
Cuesta entender cómo es que muchos se empeñan en defender su fe diciendo, más o menos, que siempre ayuda creer en algo: como si lo que estuviera en juego fuera, precisamente, la salud mental. Pero nadie dijo que la salvación creyente fuera una terapia. De hecho, un salvado por la fe se encuentra más cerca de la desmesura propia de la enajenación que del buen sentido del equilibrista.