ex machina

octubre 15, 2010 § Deja un comentario

Dios no responde. Dios no resuelve. La respuesta de Dios en cualquier caso se da como el ruego de Dios en boca del que ha sido descuidado por Dios. Como si su contestación fuera el eco de la pro-vocación del hombre. Y quizá la Biblia no diga otra cosa: que no es el hombre quien invoca realmente a Dios —pues acaso el hombre solo pueda invocar con sentido una imagen de Dios—, sino que en realidad es Dios quien invoca al hombre. Que el vínculo entre el hombre y Dios no se da desde el hombre sino desde Dios, un Dios del cual solo poseemos sus restos —su huella, su hálito—.

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