Manolo Fortuny
octubre 15, 2010 § Deja un comentario
O la verdad pertenece a los comienzos. O la verdad pertenece a la alianza. En el primer caso, el origen es un destino y ésta es la convicción del mito. En el segundo, lo decisivo es el empecinamiento —la obsesión, el mandato—… y esta es la certeza bíblica. O ADN o anillo. Por eso, la cuestión que importa no es por qué comenzaste, sino por qué sigues ahí, ciega, fielmente.