Tote King

octubre 17, 2010 § Deja un comentario

¿Por qué estaríamos tan dispuestos a dar por bueno un rumor que revelase el lado oscuro de Gandhi? Quizá por la misma razón por la que nos resulta más verosímil la historia de un criminal que es capaz de un momento de piedad que la de un criminal arquetípico. Cuestión de credibilidad. Quienes son por entero buenos o bellos —o por entero monstruosos— no son, ciertamente, de este mundo. Espectros. Por eso yerran quienes pretenden mostrarnos a Jesús de Nazareth como alguien de corazón sin mácula, alguien de bondad irreprochable, como si la tentación —la posibilidad de hacer el mal— no fuera con él… cuando lo cierto es que el diablo, tras la prueba del desierto, «se alejó de él por algún tiempo» (Lc 4, 13). Con ello, sólo consiguen una cosa: convertir a Jesús de Nazareth en un mito y, por consiguiente, en una figura quizá ejemplar pero, en cualquier caso, increíble… salvo para aquellos que se necesitan creer que pueden llegar a ser puros o perfectos. Y es que si Jesús de Nazareth consiguió que el espíritu de Dios habitara completamente en su interior, entonces su historia no es la de un Dios que se autoinmola para que el hombre pueda vivir con el espíritu de Dios donde ya no cabe concebir ninguna vida digna del hombre, sino la de un hombre convertido en Dios, al fin y al cabo, algo que no parece que pueda concernir a los destinatarios del Evangelio, esos que ni siquiera pueden soñar con alcanzar ni siquiera la pureza de una bondad sin lacra. Y es que la imposibilidad de Dios no acontece como la encarnación del arquetipo, esto es, como los paseos terrenales de un alma bella, sino como la bondad de quienes, convertidos en nadie, se encuentran más allá del bien y del mal. Dicho de otro modo, el Dios del Evangelio no se da como la chispa divina que habita en el seno del enviado, sino como la inviable misericordia de los muertos (en vida). Quizá la tópica de la resurrección de la carne no signifique otra cosa. En cualquier caso, el fantasma del monofisismo —el espíritu de quienes antiguamente creyeron que Jesús, en definitiva, no podía ser humano— aparece de nuevo en la convicción de aquellos cristianos que, intentando hacer las paces con la Modernidad, han preferido convertir a Jesús en un arquetipo de la luz antes que reconocerlo como aquel hombre en donde se consumó el destino mismo de Dios.

Los comentarios están cerrados.

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo Tote King en la modificación.

Meta