de (la) nada

noviembre 23, 2010 § Deja un comentario

Mientras la cosa no va en serio poco hacemos más que distraernos. Nada en el centro. Y todo —o casi— es dispersión. Como en el caso de las bestias. Esto, sin embargo, no debería sorprendernos, pues tan solo vemos que la cosa va en serio cuando la muerte husmea a nuestro alrededor. Cuando, por ejemplo, el médico nos diagnostica un cáncer terminal. El vértigo sucede ahí, la existencia alcanza la altura que siempe debió tener: nos queda poca vida por delante y el mundo seguirá sin nosotros, como si no hubiéramos vivido jamás. Todo, sin embargo, comienza entonces para quien a comenzado la cuenta atrás. El drama es que no se encuentra en manos del hombre el momento de la sensación verdadera. A lo sumo puede meditar, esto es, anticipar mentalmente ese momento, cosa la cual, sin embargo, no es poca cosa.

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