kefás
noviembre 25, 2010 § Deja un comentario
Dice el que vive entre sombras: una piedra es una piedra. Sin embargo, en realidad, una piedra no es un piedra. Hay algo en la piedra que se nos escapa: el hecho de que sea algo ahí. Una piedra, esto es: algo se nos da como piedra. Pero precisamente porque ese algo no coincide con su darse como piedra, ese algo podría haber sido cualquier otra cosa. Por tanto, si hay cosas es porque el hecho de que sean algo ahí no acaba de corresponder con su modo de ser, con su mostrarse de tal o cual modo a la sensibilidad. De hecho, en sí mismo, ese algo es cualquier otra cosa, estricta idea de algo ahí: lengua. Al fin y al cabo, la pura exigencia lingüistica de algo ahí. Decir ser equivale a decir deber ser. Todo es algo: todo deber ser ese algo… que no acaba de darse como tal. Seguimos pues en el delirio platónico.