ratio
diciembre 23, 2010 § Deja un comentario
Podemos decir que la razón procede fríamente —y que, por eso mismo, enfría lo que toca—. Pero también que la razón, más allá de sus clasificaciones, termina por descubrir el carácter inasible que soporta las cosas que se encuentran ahí, a nuestro alcance. La frialdad y el estupor —o si se prefiere el asombro— son, así, las dos caras de una misma moneda.