los poetas no pueden habitar la ciudad ideal

diciembre 24, 2010 § Deja un comentario

Por defecto, lo real es alteridad, algo que siempre permanece ahí frente a mí como aquello inasimilable. Lo que yo pueda asimilar de lo real es, por principio, algo relativo a mi sensibilidad y, por tanto, algo que no acaba de ser en verdad otro. Por eso la realidad originariamente es imagen imposible, la representación misma de lo fascinante, algo monstruoso, eso que nos atrae y repugna a la vez. Víscera parlante, insecto sin caparazón, vulva. Uno queda clavado ante el poder de esa imagen imposible: no sabemos qué hacer con ella, si adorarla o suprimirla. Uno no puede encarar la realidad sin morir psíquicamente. Al fin y al cabo, un psicótico es quien experimenta una regresión al carácter indiferenciado de la realidad. Su vida no por casualidad se convierte en un bucle. No debería extrañarnos que la realidad quede sepultada en nuestro inconsciente —como antiguamente quedaba desplazada al ámbito del más allá—, en cualquier caso, dejada atrás. La supervivencia de la vida psíquica depende de que la realidad siga siendo algo pendiente. Con todo, el núcleo de la vida del espíritu consiste en re-ligarse a lo real. En este sentido, no hay vida profunda que no sea en algún sentido religiosa. Fuera del vínculo con lo real no podemos hacer otra cosa que vivir inercialmente. La cuestión es, sin embargo, cómo religarse, cómo regresar a las fuentes de la vida, allí donde todo está aún por nacer. Un modo es el propio de la vida filosófíca, la cual exortiza el hechizo de la imagen imposible al transformarla en concepto. Un filósofo puede que no haga otra cosa que concebir lo otro del ser como algo que subsiste idealmente más allá de los diferentes modos de ser que podemos llegar a percibir. Así, al convertir la fascinación en asombro —al equiparar lógicamente ser y nada—, el filósofo puede elevarse por encima de sí mismo, existir fuera de los reflujos de la inercia, o lo que viene a ser lo mismo, retroceder sin riesgo. Hay más astucia en el juego de la abstracción de lo que inicialmente pudiéramos suponer.

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